How to take a professional headshot by yourself in 2026

Aprende how to take a professional headshot by yourself con iluminación, poses y edición para una foto de perfil destacada en 2026.

Fri Mar 06 2026 19 min de lectura
How to take a professional headshot by yourself in 2026

Aprende how to take a professional headshot by yourself con iluminación, poses y edición para una foto de perfil destacada en 2026.

Saber cómo hacerse un retrato profesional uno mismo es más fácil de lo que crees. Olvídate de la idea de que necesitas un equipo carísimo o ser un fotógrafo experto. Con tu móvil, una ventana que dé buena luz y una pared lisa, tienes casi todo lo necesario. El secreto está en los detalles: usar bien el temporizador, jugar con la luz natural y aplicar unos retoques básicos que marcarán la diferencia.

Por qué tu foto de perfil es tu activo más valioso en 2026

En un mundo digital donde las primeras impresiones se forman en cuestión de segundos, tu foto de perfil ha dejado de ser un simple adorno. Hoy es tu carta de presentación, el gancho visual que decide si un reclutador, un cliente o un futuro colaborador se toma un momento para saber más de ti. Es, en pocas palabras, la portada de tu marca personal.

Smartphone mostrando la foto profesional de un hombre sonriente, junto a un portátil con el texto 'FOTO PROFESIONAL'.

El poder de la primera impresión digital

Una imagen de calidad transmite profesionalidad, confianza y atención al detalle de un solo vistazo. Piensa en tu perfil de LinkedIn: es tu escaparate 24/7. Y los números son claros: los perfiles con una foto profesional reciben hasta 14 veces más visitas. En una plataforma donde se contrata a una media de 6 o 7 personas por minuto, cada detalle cuenta.

Un buen headshot no solo aumenta tu visibilidad, sino que ancla una percepción positiva en la mente de quien te ve. Es una inversión directa en tu credibilidad.

Para entenderlo mejor, piensa en cómo las grandes empresas se esfuerzan por construir una identidad que deja huella. Tu foto de perfil es el logotipo de tu carrera: debe ser coherente, memorable y comunicar exactamente lo que quieres proyectar.

Los datos demuestran que la calidad de tu foto de perfil en plataformas como LinkedIn no es una cuestión de vanidad, sino de rendimiento. La diferencia en la percepción y la interacción es abismal.

Impacto real de tu foto de perfil en LinkedIn

Métrica Clave Perfil con Headshot Profesional Perfil sin Foto o con Foto Casual
Visitas al perfil Hasta 14 veces más Base de referencia
Solicitudes de conexión Aumento significativo Tasa de aceptación mucho menor
Respuestas a mensajes Mayor probabilidad de respuesta Percepción de spam o falta de seriedad
Credibilidad Alta, proyecta profesionalismo Baja, puede generar desconfianza

Como ves, no tener una foto profesional no solo te hace invisible, sino que puede jugar en tu contra activamente. Es una oportunidad perdida que te puedes permitir no tomar.

Más allá de la estética

Un buen retrato profesional va más allá de verse bien; tiene un impacto psicológico real. Demuestra que te tomas tu carrera en serio y que cuidas tu presentación, algo crucial en roles de liderazgo, ventas o cualquier puesto de cara al público.

Piensa en el valor que aporta:

  • Confianza y cercanía: Una sonrisa honesta y una mirada directa a la cámara te hacen parecer más accesible y fiable, dos pilares en cualquier relación profesional.
  • Diferenciación: En un mar de perfiles, una foto de alta calidad te separa al instante de la competencia que usa selfies mal iluminadas o fotos recortadas de una boda.
  • Coherencia de marca: Usar el mismo headshot en todas tus plataformas (LinkedIn, web, firma de email) crea una marca personal sólida y fácil de reconocer.

Al final, aprender cómo hacer un retrato profesional por ti mismo te da el control sobre este activo tan importante. Si quieres profundizar más en el tema, puedes leer sobre la importancia de las fotos de perfil en las redes sociales.

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Prepara la escena para un headshot de diez

Un buen retrato profesional se cuece a fuego lento, mucho antes de que suene el primer clic de la cámara. La diferencia entre una foto amateur y una que realmente transmite confianza y profesionalidad está, casi siempre, en los detalles de la preparación. Piénsalo como si fueras a dar una charla importante: el escenario cuenta, y mucho.

Ropa en un perchero y una plancha sobre una tabla con fondo neutro, lista para el planchado.

Todo arranca con el vestuario. La ropa que elijas es tu carta de presentación visual y tiene un poder enorme para definir cómo te perciben los demás. Mi consejo de oro: huye de los estampados estridentes, los logos gigantes y los colores fosforitos. Son imanes para la distracción, y aquí el protagonista eres tú.

Cómo elegir tu vestuario ideal

La clave es encontrar un equilibrio entre tu estilo personal y la imagen que quieres proyectar en tu sector. La ropa debe hacerte sentir seguridad. Si estás cómodo, se nota.

Los colores lisos y sólidos son tus mejores amigos, sobre todo los que realzan tu tono de piel.

  • Colores que siempre funcionan: Los azules, grises, verdes botella y tonos tierra son apuestas seguras. Transmiten seriedad sin ser aburridos y sientan bien a casi todo el mundo.
  • Añade un toque de textura: Un jersey de punto fino, una camisa de lino o una americana con una trama sutil pueden aportar una profundidad visual muy interesante sin robar protagonismo.
  • El ajuste es innegociable: La ropa debe quedar como un guante. Ni demasiado apretada que te reste movilidad, ni tan holgada que parezca prestada.
  • Ni una sola arruga: Este es un detalle que delata una foto casera al instante. Tómate tu tiempo para planchar o pasarle el vaporizador a cada prenda. La diferencia que marca una camisa o blusa impecable es abismal.

Un retrato profesional no es el lugar para probar esa tendencia de moda tan arriesgada que viste en una revista. El objetivo es conseguir una imagen atemporal, que siga siendo válida dentro de uno o dos años. La sencillez siempre gana.

Crea el fondo perfecto en casa

No necesitas un estudio fotográfico de miles de euros para tener un fondo limpio y profesional. De hecho, muchas veces los mejores fondos son los que improvisas con lo que ya tienes. Un fondo neutro garantiza que toda la atención se centre en tu expresión.

La simpleza es tu mejor aliada. Una pared lisa de un color neutro —blanco, gris claro, beis— es la opción más directa y efectiva. Si no tienes una pared así a mano, que no cunda el pánico, hay soluciones sencillas.

Considera estas opciones caseras:

  1. Una cartulina grande: Pásate por una papelería y compra una cartulina blanca o gris de buen tamaño. Es una solución barata que te dará una superficie uniforme y sin distracciones.
  2. Una sábana bien planchada: Cuelga una sábana de un color sólido, pero asegúrate de que esté perfectamente estirada y sin arrugas. Unos trozos de cinta de carrocero en los bordes te ayudarán a fijarla bien.
  3. Un fondo de tela: Si quieres ir un paso más allá, puedes comprar un fondo de tela específico para fotografía. Son fáciles de guardar y te servirán para futuras ocasiones.

Cuando montes el fondo, deja un poco de espacio entre tú y él. Esto te permitirá que, al usar el modo retrato de tu móvil o una apertura baja en tu cámara, el fondo se desenfoque ligeramente. Este pequeño truco crea una separación visual que te hará destacar, logrando ese aspecto de estudio tan buscado.

Dominar la preparación de la escena es fundamental para saber cómo hacer un retrato profesional uno mismo y conseguir una imagen de la que te sientas orgulloso.

Prepara tu equipo: cómo usar lo que ya tienes como un profesional

Vamos a desmontar un mito: no necesitas gastar miles de euros en una cámara y luces de estudio para conseguir un retrato profesional. El móvil que usas todos los días es una herramienta potentísima, capaz de hacer fotos espectaculares si sabes sacarle partido.

Empecemos por algo que parece una tontería, pero que es la causa número uno de fotos mediocres: limpia la lente de tu cámara. En serio. Las huellas, el polvo o esa grasilla que se acumula en el bolsillo pueden arruinar por completo la nitidez. Pásale un paño de microfibra, como el de las gafas, y asegúrate de que tanto la cámara trasera como la frontal estén impolutas. Es un gesto de dos segundos que lo cambia todo.

Los ajustes clave en tu móvil

Con la lente reluciente, toca meterse en los ajustes de la cámara. La regla de oro es desactivar el flash frontal siempre. Esa luz es dura, directa y crea sombras horribles, por no hablar del clásico efecto de ojos rojos. Olvídate de él. Tu mejor aliado siempre será una buena fuente de luz, ya sea natural o de una lámpara bien colocada.

Ahora, céntrate en estos dos puntos clave que marcan la diferencia:

  • Usa siempre la cámara trasera. Sé que es más incómodo para encuadrarte, pero no hay color. El sensor de la cámara principal es mucho más grande y avanzado que el de la cámara de selfies. Esto se traduce en una nitidez, un color y un nivel de detalle que la cámara frontal simplemente no puede igualar.
  • Activa el modo retrato. La mayoría de los móviles actuales lo tienen. Esta función desenfoca el fondo (el famoso efecto bokeh), haciendo que tú destaques y la atención se centre por completo en tu rostro. Consigues un acabado mucho más cuidado y profesional, muy similar a las estrategias de home staging para un acabado pulcro donde el objetivo es presentar el elemento principal de la forma más atractiva posible.

Para que te hagas una idea, los sensores de las cámaras traseras de un smartphone pueden ser hasta un 40% más grandes que los de las frontales. Esto les permite captar mucha más luz y ofrecer una calidad de imagen superior, sobre todo cuando la iluminación no es perfecta.

El trípode y el temporizador: tus mejores aliados

¿Sabes qué delata un autorretrato hecho deprisa y corriendo? El brazo estirado intentando sujetar el móvil. Para evitarlo y conseguir un encuadre natural, necesitas estabilizar el teléfono. No tienes que comprarte un trípode profesional; uno pequeño para móvil te servirá, o incluso una pila de libros bien colocada sobre una mesa.

Una vez que el móvil esté fijo, el temporizador se convierte en tu director de fotografía personal.

Configúralo para que dispare en 3 o 10 segundos. Ese breve intervalo te da tiempo a pulsar el botón, alejarte, relajarte y adoptar una postura natural, sin la tensión de estar sujetando nada. Te da libertad para moverte, probar diferentes expresiones y ángulos sin sentirte presionado. Dispara varias ráfagas; es la mejor forma de asegurarte de que capturas ese gesto perfecto.

Domina la luz para una foto que de verdad impacte

Si hay algo que separa una foto del montón de una que proyecta profesionalismo, es la iluminación. Olvídate por un momento del móvil o la cámara que tengas; si la luz falla, todo lo demás se viene abajo. La buena noticia es que tienes la mejor herramienta de iluminación a tu alcance, y es completamente gratis: la luz del sol.

Mi recomendación número uno es que intentes hacer tus fotos durante la «hora dorada». Es ese momento mágico justo después del amanecer o justo antes del atardecer. La luz es increíblemente suave, cálida y favorece muchísimo el tono de la piel. Crea sombras delicadas que esculpen tus facciones de una forma muy natural, sin dureza.

Tu mejor aliado: una ventana

¿No te cuadra la hora dorada con tu agenda? No pasa nada. La luz de una ventana grande es tu plan B perfecto para el resto del día. El truco es muy simple: colócate de frente a ella. De esta manera, tu cara recibe la luz de forma pareja y te libras de esas sombras tan poco favorecedoras que suelen aparecer bajo los ojos o la nariz. El resultado es limpio y profesional.

Busca un momento del día en que la luz sea intensa pero no directa. Si el sol pega de lleno, creando manchas de luz muy fuertes, mejor espera un poco. Un truco de la vieja escuela es colgar una sábana blanca delgada sobre la ventana; actuará como un difusor gigante y te dará esa luz suave tan típica de un estudio fotográfico.

La regla de oro es sencilla: la fuente de luz, siempre de frente. Nunca detrás de ti ni, por favor, justo encima. Las luces del techo crean sombras terribles que endurecen la expresión y añaden años.

Para que te hagas una idea de cómo la preparación técnica y la iluminación van de la mano, aquí tienes un pequeño resumen visual de los básicos.

Diagrama de 3 pasos para fotografía profesional: limpiar lente, usar modo retrato, y trípode.

Como ves, cosas tan simples como limpiar el objetivo o usar un soporte estable son tan decisivas como la propia luz.

¿Y si no hay luz natural? Soluciones caseras

¿Te tocó un día nublado o solo tienes tiempo por la noche? Que no cunda el pánico. Con un par de lámparas que tengas por casa, puedes montar un set de iluminación bastante resultón. La clave, una vez más, es evitar la luz directa y dura.

Coge un par de lámparas de mesa o de pie y experimenta con estos consejos:

  • Fabrica un difusor casero: Pon una hoja de papel de horno o una tela blanca (como una camiseta) delante de la bombilla. Asegúrate de dejar una distancia segura para que no se queme. Esto convertirá esa luz cruda en una fuente mucho más suave y favorecedora.
  • Juega con las posiciones: Coloca una lámpara principal a un lado de tu cara, un poco por encima de la altura de los ojos. Usa la segunda lámpara desde el otro lado, pero más lejos o con menos intensidad, para rellenar suavemente las sombras. Muévelas, prueba ángulos. Aquí no hay una fórmula única, se trata de encontrar lo que mejor te funciona.

Saber cómo moldear la luz es, en gran medida, lo que te permitirá conseguir un autorretrato profesional. Si quieres explorar más a fondo este tema, puedes aprender más sobre cómo aprovechar la luz natural en nuestro artículo dedicado.

Encuentra la pose y expresión que comunican tu marca

Ya tienes dominada la parte técnica, la luz y el equipo están listos. Ahora viene lo divertido y, para muchos, lo más complicado: el arte de posar. Tu retrato profesional no es solo una foto bonita; es tu carta de presentación visual. La forma en que te colocas y la expresión de tu cara lo dicen todo sobre tu marca personal.

El gran reto al hacernos una foto a nosotros mismos es no parecer un robot. Buscamos una pose que transmita confianza y naturalidad, pero sin sentirnos incómodos o forzados. Créeme, es más fácil de lo que parece.

Define tu postura y ángulo

Un error muy común es ponerse completamente de frente a la cámara. Esta postura, típica de una foto de carné, puede resultar demasiado directa o incluso confrontacional. Le falta dinamismo.

Un truco que nunca falla es girar el cuerpo ligeramente, unos 45 grados respecto a la cámara, y luego girar la cabeza para mirar de nuevo al objetivo. Esta pequeña torsión estiliza la figura y añade un toque de interés a la composición.

El ángulo de la cámara también es clave. Colócala siempre a la altura de tus ojos o un pelín por encima.

  • Huye del contrapicado: Disparar desde abajo es el camino más rápido para crear una papada que no existe y proyectar una imagen algo arrogante.
  • Modera el picado: Un ángulo muy cenital puede hacerte parecer más pequeño o infantilizar tu imagen. Un ligero picado, sin embargo, suele favorecer mucho.

Un consejo práctico que funciona de maravilla: imagina que un hilo invisible tira de tu cabeza hacia el techo. Este simple gesto te obliga a enderezar la espalda, estirar el cuello y levantar sutilmente la barbilla. El resultado es una postura de confianza instantánea.

La expresión lo es todo

Una postura perfecta no sirve de mucho si tu cara transmite aburrimiento o tensión. La expresión debe estar alineada con tu objetivo profesional. No es lo mismo un abogado, que busca proyectar seriedad y fiabilidad, que un diseñador gráfico, que seguramente prefiera mostrarse creativo y accesible.

Para conseguir una sonrisa que no parezca de foto de anuario, olvídate de la palabra "sonríe". Mejor piensa en algo que de verdad te haga gracia o en un recuerdo feliz. Otro truco genial es cerrar los ojos con fuerza un par de segundos y abrirlos con una sonrisa justo antes de que salte el temporizador. Esto relaja los músculos faciales y da una frescura increíble a la mirada.

¿Y si prefieres una expresión más seria y potente? Tu mejor aliado es el squinch. Consiste en entrecerrar muy ligeramente los párpados inferiores, como si enfocaras la vista en algo lejano. Con este gesto eliminas la típica mirada de "ciervo sorprendido por los faros" y proyectas seguridad e intensidad.

Dominar el lenguaje corporal lleva su tiempo, pero hay muchos recursos que pueden ayudarte. Si quieres profundizar, te recomiendo echar un vistazo a el arte de posar en nuestra guía de retratos profesionales, donde encontrarás aún más consejos prácticos.

Recuerda que, al final, el mejor retrato es ese en el que te reconoces, sintiéndote tú mismo en tu mejor versión profesional.

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"La calidad de las fotos me sorprendió. Las uso en LinkedIn y recibo más mensajes de reclutadores."

— 20,516+ profesionales ya confían en ImagenMIA

El toque final: una edición rápida para un acabado pulcro

Ya tienes la foto. Has lidiado con la luz, has encontrado tu mejor ángulo y la pose es la correcta. Ahora toca el último paso, ese que separa una buena foto de una foto verdaderamente profesional: la edición.

Y no, no hace falta que seas un gurú de Photoshop. El objetivo no es transformarte en otra persona, sino pulir la imagen para corregir pequeños detalles técnicos y conseguir que tu rostro destaque con naturalidad. Se trata de realzar, no de alterar.

Los ajustes básicos que puedes hacer con tu móvil

Casi cualquier móvil moderno tiene un editor de fotos incorporado, pero para un control más preciso, te recomiendo descargar una app gratuita como Snapseed o la versión para móvil de Adobe Lightroom. Son muy intuitivas.

Una vez tengas tu foto abierta, céntrate en estos tres ajustes. Son los que mayor impacto tendrán:

  • Balance de blancos. ¿Notas que la piel se ve un poco amarillenta o azulada? Es algo muy común, sobre todo con luz artificial. Esta herramienta te permite corregir esa dominante de color para que el tono de tu piel se vea natural y fiel a la realidad. Es el primer ajuste que deberías hacer.

  • Brillo y contraste. Sube un poco el brillo general para iluminar tu cara, pero con cuidado de no "quemar" las zonas más claras. Después, añade un toque de contraste. Esto le dará más profundidad a la imagen, evitando que se vea plana y sin vida. Verás cómo la foto gana fuerza al instante.

  • Nitidez. Este ajuste, a veces llamado "estructura" o "detalle", hace que tus ojos, cejas y el contorno de tu rostro se vean más definidos. La clave es la moderación; si te pasas, la foto tendrá un aspecto artificial y granulado. Un pequeño empujón es más que suficiente.

Como norma general, el mejor retoque es el que no se nota. Cuando edites, piensa siempre en la sutileza. Un ajuste de entre un 5 % y un 10 % en cualquiera de estos parámetros suele ser el punto justo para mejorar la foto sin que parezca falsa.

¿Buscas un resultado de estudio sin mover un dedo?

Ahora bien, puede que necesites una variedad de fotos con un acabado impecable para distintas plataformas y no tengas tiempo para el proceso de prueba y error. Aquí es donde una solución de IA puede ser un atajo increíblemente eficaz.

Plataformas como ImagenMIA están pensadas justo para esto. En lugar de editar una única foto, la tecnología toma tus imágenes caseras y genera cientos de retratos hiperrealistas totalmente nuevos.

Es un enfoque diferente. La IA no solo retoca tu foto, sino que te imagina en escenarios de estudio profesionales, con ropa de oficina, fondos corporativos y una iluminación perfecta. Es la solución ideal si buscas variedad y un acabado de alta gama para tu perfil de LinkedIn, tu CV o la web de tu empresa. Es, sin duda, la forma más rápida de descubrir cómo hacerse un retrato profesional uno mismo con resultados garantizados y consistentes.

Resolvemos tus últimas dudas sobre retratos DIY

Sé que después de toda esta información, es normal que todavía tengas algunas preguntas rondando la cabeza. Es parte del proceso. Vamos a despejar esas dudas finales para que te lances a hacer tus fotos con total confianza.

¿De verdad puedo conseguir un resultado profesional solo con el móvil?

Sin ninguna duda. Hoy en día, la cámara de un buen smartphone es más que suficiente si sabes cómo usarla. De hecho, el secreto de un buen retrato rara vez está en el equipo.

Te sorprendería saber que una foto bien iluminada con la luz suave de una ventana puede superar con creces a una hecha con una cámara réflex carísima pero con mala luz. La clave está en tu ojo y en cuidar los detalles que hemos visto, no en cuánto te gastaste en el dispositivo.

¿Cuál es el error de principiante que tengo que evitar a toda costa?

Si hay algo que puede arruinar tu retrato al instante, es usar el flash frontal. Es la forma más rápida de conseguir una luz plana, sombras extrañas y ese brillo poco natural en la piel.

Mi consejo número uno es siempre el mismo: desactiva el flash. Tu mejor aliado es una fuente de luz amplia y suave, como la que entra por una ventana en un día nublado. La diferencia es abismal.

Ya tengo una buena foto, ¿para qué necesitaría una IA?

Aquí es donde la cosa se pone interesante. Imagina que tienes una foto que te encanta, pero te gustaría tener más opciones: con otro atuendo más formal, un peinado diferente o un fondo de oficina más corporativo.

Una herramienta como ImagenMIA no solo perfecciona esa foto que ya tienes, sino que la multiplica. Te entrega un set completo de retratos profesionales, con toda la variedad y consistencia de una sesión de estudio que costaría cientos de euros, pero en cuestión de minutos. Es el complemento perfecto para tener siempre la imagen adecuada para cada situación.


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Bordon L.

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